¿SUSTANCIAS "INDESEABLES" EN LOS COSMÉTICOS? Capítulo 1

Aprovechando que esta noche se celebra la festividad de Halloween (de origen celta, cada vez más extendida en España), he considerado pertinente elaborar sendas entradas sobre los miedos (generalmente infundados) que algunas sustancias presentes en cosméticos pueden generar.

¿Qué hay de cierto en ciertas afirmaciones sobre la "toxicidad" de ciertas sustancias presentes en productos cosméticos? 

En muchas ocasiones nos encontramos con artículos en prensa donde se habla sobre la toxicidad o poca idoneidad de ciertas sustancias presentes en productos cosméticos. No obstante, se han de leer con gran cautela: muchas de las sustancias que se afirma que "deben evitarse" están aprobadas para su uso general en la Unión Europea, que cuenta con mecanismos de inspección y regulación para evitar problemas en la salud de los consumidores europeos. De hecho, la regulación de sustancias empleadas en la UE de cosméticos es una de las más estrictas del mundo, por encima de la de EEUU. Puede consultarse más información en https://ec.europa.eu/growth/sectors/cosmetics/cosing/inventory_es (donde además hay un inventario-buscador de sustancias empleadas en cosméticos, orientado a un uso profesional).
A continuación, inserto una captura de pantalla de dicha web:


Así pues, de cara a informar de forma rigurosa a los consumidores sobre elementos de salud (y no sobre los aspectos ecológicos de la elaboración de productos, que merecen consideraciones y reflexiones aparte), habría que evitar por completo dar recomendaciones generales alarmistas que pueden rozar el sensacionalismo.

Por poner un ejemplo ajeno al de los cosméticos, puede revisarse el del aceite de palma. Obviando el impacto ecológico de su obtención (i.e., lo óptimo sería poderlo obtener de cultivos sostenibles), puede ser un buen producto conservante. Su componente fundamental es el ácido palmítico, que en determinadas etapas de la vida es fundamental consumir (tanto es así que está presente de forma natural en la leche materna, ¡de la que constituye un 25% de su composición!: http://boticariagarcia.com/aceite-de-palma-leches-infantiles).


Algunos ejemplos concretos de las sustancias "indeseables":



¿Qué tiene de cierta en la creencia de que los sulfatos empleados en productos de uso diario como detergentes pueden irritar y secar la piel e incluso propiciar la caída del cabello? 

Si bien hay que considerar una fórmula en su conjunto y no un ingrediente específico, podemos hablar de los sulfatos (los más habituales son el SLS -sodium lauryl sulphate- y el SLES -sodium laureth sulphate-) como sustancias detergentes que ayudan en la limpieza.

No todos los productos con sulfato tienen el mismo poder irritante ni todas las personas tienen pieles con la misma capacidad de irritarse. Además, hay otras sustancias diferentes de los sulfatos que también pueden irritar/resecar... Y debe tenerse en consideración que en general irrita más una higiene inadecuada (excesivamente frecuente o larga, con agua más caliente de lo aconsejable...) que el uso de una sustancia concreta (más información: https://elpais.com/elpais/2015/02/09/buenavida/1423494328_078253.html)



En ocasiones se comenta que los champús y acondicionadores con siliconas generan residuos en el cabello y la piel lo que hace que el cabello a largo plazo se ensucie con más facilidad. ¿Es verdad?

Nuevamente fuera de consideraciones ecológicas, la evitación de siliconas se propone más por "moda" que por lo que se llega a afirmar. Aunque sí es cierto que la silicona se adhiere al tallo del pelo y lo dota de algo más de grosor, no es verdad que no se elimine (usando un champú sin siliconas se retira correctamente), como se ha visto en estudios realizados hace décadas (un ejemplo: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8003328).

Por otra parte, dermatológicamente no existe el concepto de "dependencia al champú". La frecuencia con la que el pelo se debe lavar es variable. Depende de la producción de grasa de cada persona, de su actividad física y del ambiente en que trabaja. Si uno necesita lavarse el pelo diariamente puede hacerlo, siempre que lo haga de forma suave (sin frotar en exceso ni traumatizar el cuero cabelludo) y utilice un champú neutro.

Además, en general puede ser aconsejable la utilización de un acondicionador de pelo, ya que lo hace más manejable y disminuye la fuerza necesaria para peinarlo.


En cuanto a los perfumes, ¿debemos evitarlos? ¿Son mejores los perfumes naturales?

A la hora de recomendar un cosmético, para algunas personas es importante la experiencia sensorial que puede obtenerse con el aroma que pueda tener. No obstante, el uso repetido de productos sobre la piel la expone a la posibilidad de aparición de alergias a determinadas sustancias. Entre las sustancias a las que más expuestos estamos los seres humanos a ser alérgicos destacan los perfumes. Por tanto, y dado que los perfumes no van a desempeñar un efecto terapéutico, los dermatólogos tendemos a recomendar que se limiten / se eviten las formulaciones con perfumes, para tratar de prevenir la aparición de dichas alergias.

En general los perfumes tienen capacidad de generar alergias y algunos efectos adversos, independientemente de su origen natural o sintético. Un ejemplo de estos posibles efectos adversos de perfumes -de forma paradigmática algunos "perfumes naturales" derivados de cítricos o aceites esenciales como el de bergamota- tienen un reconocido riesgo de generar reacciones con el sol (fundamentalmente con reacciones denominadas "fototóxicas"), por lo que conviene ser cauto a la hora de aplicarlos sobre la piel.

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